San Sebastián de los Ballesteros

Pueblo con el nombre más extenso de todos los fundados por Carlos III bajo la denominación de Nuevas Poblaciones. Villa con resonancias de santoral y de arroyuelo cauce, sin connotación alguna con el del resto de las colonias alusivas a su monarca fundador.

Dejando un tanto lo que podríamos denominar como la protohistoria de los suelos que ocuparon los nuevos colonos con vestigios romanos de cierta entidad, esos terrenos aparecen ya historiados en la centuria del XVI bajo el nombre de Ballesteros y Gregorio como tierras realengas y de aprovechamiento comunal en el término de La Rambla. Debido a la política llevada a cabo por Felipe II con el fin de aportar fondos a su maltrecha hacienda, mediante la venta de tierras propiedad de la Corona, las susodichas más arriba fueron sacadas a subasta y pública almoneda en la plaza de La Rambla en 1585, siendo adjudicadas a la orden jesuítica como mejor postor en la cantidad de 3.200 ducados.

 

San Sebastían de los Ballesteros

eballense

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Número de habitantes (2022)
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metros sobre el nivel del mar
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km2 superficie del término

Los nuevos propietarios de estos terrenos, cubiertos de monte bajo y espeso, iniciaron la tarea de su desmonte, limpieza de maleza y guijarrales con grandes dificultades, hasta el punto de poner en cultivo casi en su totalidad las aproximadamente 1.638 fanegas conformadoras de toda su superficie, según consta en el Catastro de Ensenada.

Ello dio lugar a la conformación de una hacienda o cortijo, bautizándola con el nombre de San Sebastián. Posteriormente se le adjetivó con el añadido de Ballesteros, apelativo de los terrenos adquiridos a los que daban nombre el arroyo que las cruzaba. Desde 1752, fecha de la ejecución del citado Catastro, no ha sido localizada hasta ahora la documentación de tal finca, siendo necesario acudir para conocer su desarrollo respecto a los datos aparecidos en el citado Catastro.

Inicialmente no figuró su nombre en las relaciones de los terrenos a ocupar por los nuevos colonos traídos para la fundación de las Nuevas Poblaciones de Andalucía auspiciadas por los ministros de Carlos III. Una vez incautado el cortijo y todas sus tierras tras la expulsión de los jesuitas, en una carta dirigida a Pablo de Olavide por el corregidor de Córdoba Miguel Arredondo, le sugirió ser un buen lugar para su ocupación por los nuevos emigrantes.

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