Cañada Rosal

La colonia de Cañada Rosal dependiente de la feligresía de La Luisiana, fue fundada en los baldíos de Mochales, de la ciudad de Écija, con familias extranjeras llegadas de los más dispares rincones de Centroeuropa. La tarea no fue fácil, el duro clima de esta zona, el agotador trabajo para poner en cultivo los baldíos, las pésimas condiciones de vida, la epidemia de tercianas y la intransigencia de algunos pueblos vecinos, hicieron que muchos murieran en el empeño sin poder haber hecho realidad el sueño proclamado por Thürriegel de conseguir vivir en el “paraíso del sur de España”.

A pesar de todas las adversidades, este núcleo como todos los demás, continuó trabajando y luchando, bajo el mismo Fuero por el que se regían las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía, hasta que en el año 1835, la Reina Gobernadora doña María Cristina lo deroga y se incorpora, dentro del municipio matriz de La Luisiana, a la provincia de Sevilla.

Cañada Rosal

carrosaleño, -a

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Número de habitantes (2022)
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metros sobre el nivel del mar
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km2 superficie del término

A partir de aquí Cañada Rosal se desenvuelve entre luces y sombras y los claroscuros de una historia cuajada de fuertes vivencias, de duro trabajo, de emigraciones masivas y de búsqueda de sus señas de identidad como pueblo. Señas de identidad que Cañada Rosal, aunque de forma latente, siempre ha mantenido desde su fundación conservando muchos apellidos de los primeros colonos como Hebles, Fílter, Duvisón, Ruger, Hans, Delis…, y manteniendo costumbres y tradiciones legadas por los fundadores como la fiesta de los huevos pintados de fuerte implantación en la cultura de este pueblo. El espíritu ilustrado se palpa en las calles y plazas de este pueblo que rinde homenaje a la fundación y a los hombres y mujeres que la hicieron posible poniendo sus nombres a muchas de ellas.

¿Qué ver?

No te lo pierdas:

Centro de Interpretación de las Nuevas Poblaciones

Fiesta Colonial de los Huevos Pintados

Ocio y restauración